Leído: Retorno de las estrellas (Powrót z Gwiazd), Stanisław Lem, 1961   Leave a comment

Powrot_z_gwiazd 1Stanisław Lem es un autor de ciencia ficción con un estilo muy particular. Una de las cosas que me gustan de las novelas que he leído del él (serán unas 4 o 5 ) es que las historias que cuenta tienen un enfoque “cosmonáutico”, por llamarlo de algún modo. No se trata de epopeyas galácticas donde múltiples civilizaciones, sean de origen humano o alienígena, luchan y se mueven por la galaxia como pez en el agua haciendo uso de tecnologías avanzadas en cientos o miles de años. Más bien, de los inicios de la  exploración galáctica, un par de peldaños más arriba de nuestra carrera espacial cuando en un futuro lejano, pero reconocible, se han descubierto los medios de propulsión necesarios para poder salir de nuestro Sistema Solar y alcanzar otros mundos y estrellas; pero en el que el espacio interestelar aún no ha sido domado ni es un hogar para una humanidad emancipada de su planeta natal.

El espacio es hostil – indiferentemente hostil – e incomprensible para el hombre, que no es más que una pulpa tenue apenas protegida por la cáscara de metal de sus naves que rechinan, crujen y pueden fallar allí donde no hay posibilidad alguna de salvación. En ocasiones los exploradores encuentran razas o entes alienígenas, con los que apenas es posible comunicarse o comprender; ni siquiera convivir.

En este contexto se desarrolla la historia contada en Retorno de las estrellas, en la que Lem da una vuelta más de tuerca al problema de la mutua comprensión. En este caso no se trata del encuentro con una forma de vida extraña, sino con la misma humanidad, con el planeta del que partieron los exploradores, pero más de ciento veinte años después…

Hal Bregg es un astronauta recién regresado a la Tierra, tras una de esas peligrosas misiones pioneras de exploración científica interestelar. Debido a los efectos relativistas consecuencia de viajar a velocidades cercanas a las de la luz, mientras que para él han transcurrido unos diez años desde su partida, en la Tierra han pasado 127 años. Es después de su peligroso viaje – del que se van desvelando detalles a lo largo de la novela – cuando comienza la verdadera aventura.

La humanidad que Bregg encuentra a su regreso es muy diferente a la que dejó atrás. Al principio del libro le encontramos recién llegado de la Luna, donde ha pasado un tiempo al cuidado de una organización llamada ADAPT que se encarga precisamente de recoger a los viajeros estelares y tratar de adaptarlos al mundo futuro en el que han aterrizado. Hal sin embargo decide bajar a la Tierra por su cuenta y asistimos a su desconcierto inicial cuando llega a la estación: todo es terriblemente extraño, mire donde mire apenas hay elementos reconocibles ni en la arquitectura ni en la vestimenta ni el comportamiento de la gente. Colores pulsantes y chillones se arremolinan a su alrededor, mientras se desplaza sin rumbo a través de una serie de secciones móviles del edificio. Todos los objetos le resultan desconocidos y, cuando se decide a preguntar a alguien cómo salir de allí, apenas entiende las explicaciones.

Lem transmite muy bien la mareante sensación de incomprensión y de falta de referencias en la que se encuentra inmerso el protagonista en sus primeros momentos en la Tierra. Finalmente, Hal consigue salir de la estación y llega a la ciudad… allí tendrá varios encuentros con habitantes de la misma, de ese futuro tan extraño, que le irán descubriendo los cambios profundos que se han desarrollado en la sociedad durante su ausencia, más allá de la simple evolución tecnológica y cultural, cambios que afectan a cuestiones humanas fundamentales.

Return from the starsMientras Bregg y sus compañeros viajaban hacia las estrellas, en la Tierra se desarrollaba una técnica conocida como betrización. Gracias a ella, era posible eliminar de forma casi completa los impulsos agresivos del ser humano (y de otros animales). Tras décadas de revueltas y oposición, finalmente consiguió implantarse la betrización obligatoria en todo el planeta, lo que supuso unas tremendas transformaciones sociales. En el mundo en el que aterriza Bregg no existe la violencia y la sola idea de matar se antoja inconcebible. Esto ha posibilitado un desarrollo científico y técnico orientado al bienestar, el hedonismo y la seguridad. Uno de esos avances es el control de la inercia, de manera que es posible evitar muchos tipos de accidentes como por ejemplo los de tráfico. La gente se ha vuelto “blanda”, ya no tiene que preocuparse por su seguridad ni temer a los demás. La esperanza de vida se ha disparado ayudada también por los avances de la medicina.

Paradójicamente, el dominio de la inercia abriría unas posibilidades inmensas en el campo de los vuelos interestelares y sin embargo la carrera espacial se ha abandonado por completo; con la betrización se ha perdido el instinto de exploración y de aventura, que queda reducida y canalizada en una serie de experiencias de inmersión sensorial a medio camino entre el cine y la atracción de feria.

A medida que avanza la novela vamos comprendido las formidables barreras a las que se enfrenta Bregg en el nuevo mundo al que ha regresado. No se trata solamente de cambios en las costumbres, estética, y tecnología, inevitables tras más de un siglo de diferencia temporal. Para empezar, está completamente solo: los compañeros supervivientes que regresaron con él están dispersos; salvo algún descendiente de los científicos que prepararon su viaje, nadie le conoce y todos sus amigos y familiares murieron tiempo atrás.

Además, nadie tiene interés alguno en el trabajo al que Bregg se dedicó durante los últimos, largos 10 años. Su esfuerzo y sacrificios, los resultados de las investigaciones y el precio que se pagó por ellas, los compañeros que se perdieron en el frío del espacio o en el horno termonuclear de una estrella: todo ha sido en vano.

Por último, como no está betrizado (ni puede llegar a estarlo: es un tratamiento que resulta peligroso en adultos), intimida a los demás. Su comportamiento es torpe y brusco para los estándares de una época en la que no existe la violencia y las pasiones son templadas. Incluso su constitución física y su aspecto son diferentes. Relacionarse con los demás no resulta nada fácil, especialmente con las mujeres…

En Retorno de las estrellas Lem nos relata, desde un punto de vista psicológico, la lucha del protagonista por encontrar sentido y sobre todo, encontrar su lugar en el nuevo mundo al que ha regresado, un mundo que en muchos aspectos es el más hostil y extraño de aquellos que su viaje por las estrellas le dio a conocer.

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Publicado 3 junio, 2013 por bravido en Libros

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